4.22.2007


Fue quizá el peor momento para darme cuenta que te quería.
Ya te había perdido, no supe valorar tu mirada y el futuro que tus manos me ofrecieron.
Estaba tan llena de miedos, de decepción… me encontraba tan ensimismada que no pude ver más allá de los escombros de mi ser… no percibí el daño que te hacía con mi desdén…

Y hoy, después de aquella inconclusa despedida, me aferro a tu recuerdo, a esta falsa sensación de seguir siendo amigos… y de qué me sirve esta frágil amistad, cuando todo lo que quiero es correr hasta tus brazos y perderme en tus labios hasta olvidarme de toda cordura… de verte fijamente a los ojos, sostenernos la mirada… jugar cuerpo a cuerpo hasta llegar el alba mientras cierran las heridas de un pasado que ha perdido toda su fuerza de destrucción.

Pero este ha sido el peor momento para darme cuenta que te quería… que aún te quiero. Ahora ha sido muy tarde para querer luchar por ti.

…ahora que me llamas amiga y que no hay en tus ojos el deseo oculto de llamarme algo más